
Cerveza Jinete es un proyecto familiar que nace del amor por la cerveza y por compartir.
Comenzamos este camino en Tequisquiapan, donde dimos nuestros primeros pasos como cerveceros, aprendiendo, experimentando y creciendo gradual, orgánicamente. Con el tiempo entendimos que lo que estábamos construyendo iba más allá del producto: era una forma de reunirnos, de convivir y de crear momentos alrededor de cada mesa en donde estuviéramos.
Esa búsqueda nos llevó a dar un paso más y trasladarnos al campo, a Huimilpan, donde decidimos establecer nuestro hogar y seguir desarrollando este proyecto desde un lugar más cercano a la naturaleza y a nuestro estilo de vida.
Hoy, Cerveza Jinete es una empresa familiar formada por cinco personas que trabajan juntas en cada parte del proceso: desde la creación de la cerveza hasta la construcción de espacios donde hubiera encuentro humano en un mundo cada vez más mediado por la tecnología.
Creemos en el valor del trabajo compartido, en la hospitalidad y en la importancia de abrir las puertas a los demás.
Nuestra cerveza nace con esa misma intención. Por eso desarrollamos estilos pensados para acompañar distintos momentos, buscando que cada persona encuentre su propio gusto y su ritmo para construir una experiencia más personal.
Buscamos hacer cerveza con carácter, pensada y cercana.
Como ya dijimos, a nuestro propio ritmo.
Con el tiempo, el proyecto ha crecido más allá de la producción. Hoy Cerveza Jinete también vive en distintos espacios: en Huimilpan, en todos los restaurantes y bares que sirven nuestra cerveza fresca de barril y en botella; en eventos donde llevamos barras de cerveza artesanal; en las catas donde compartimos lo que hacemos, en festivales donde conectamos y conocemos a nuevas personas y próximamente en nuestro Jardín Cervecero Jinete, donde recibiremos a quienes quieren desconectarse del vertiginoso mundo de hoy y convivir con cordialidad.
En cada uno de estos lugares buscamos lo mismo: crear espacios de encuentro.
Nuestra vida está profundamente marcada por la familia y por una visión que busca integrar lo cotidiano con un sentido más amplio. Inspirados por figuras como Santa Hildegarda, una de las patronas de la cerveza, entendemos la importancia del equilibrio entre la naturaleza, el trabajo y el espíritu. Entendemos que cada ser humano es un universo en miniatura que refleja el gran cosmos y que necesita desplegarse en toda su complejidad con momentos para respirar y despreocuparse de las grandes labores de la vida.
Esta inspiración se refleja en la forma en la que hacemos cerveza, en cómo construimos nuestros espacios y en cómo recibimos a quienes nos visitan.
Cerveza Jinete no busca ser solo una marca, sino una extensión de lo que somos: un lugar donde las personas puedan reunirse, compartir y quedarse un poco más.
Porque al final, la cerveza es el inicio, el pretexto.
Lo importante es el encuentro.